Alcohol y sueño

Muchos insomnes se toman un whisky o un vino antes de irse a la cama para reducir la latencia del sueño. Mientras que el alcohol efectivamente ayuda a conciliar antes el sueño, se ha demostrado que la bebida provoca un sueño de baja calidad, en términos de interrupciones nocturnas del sueño (sueño fragmentado) y un menor tiempo de sueño en fase REM.

Tras unas pocas copas, especialmente en personas que no beben mucho, los sujetos a menudo relatan una sensación de sueño poco profundo y frecuentes interrupciones del sueño durante la noche. Los efectos varían mucho; algunas personas experimentan sudores (un desajuste en el proceso de termorregulación corporal del sueño) y sueños muy vívidos (característicos de cambios de fase abruptos). De hecho, la bebida baja ligeramente la temperatura corporal para después elevarla. En estudios controlados con seguimiento por EGG, los investigadores han encontrado que se puede producir un rebote de la actividad REM en la segunda mitad de la noche.

En dosis bajas el alcohol tiene propiedades agonistas de GABA – como la mayoría de los medicamentos para el insomnio.

El mecanismo por el que el alcohol suprime el sueño REM no está claro. No parece que interactúe con el neurotransmisor adenosina, del que se conoce su importancia en la fase REM. Parece probable que las propiedades generales como depresor del alcohol reducen la actividad cerebral que se activa en la fase REM. El alcohol inhibe la entrada del neurotransmisor glutamato a los receptores NMDA (uno de los receptores cerebrales del glutamato) siendo el glutamato el principal neurotransmisor estimulante, lo que da una explicación parcial del efecto del alcohol en la actividad general del cerebro.

La alteración de la respiración durante el sueño, un tipo de disomnia que afecta a millones de personas, se ve empeorada por el alcohol.

Hay una relación entre la apnea obstructora del sueño y el consumo de alcohol. Incluso bebedores ocasionales pueden experimentar apnea. El alcohol impide la respiración durante el sueño al relajar los músculos de la garganta y afectando al centro cerebral de la respiración enmascarando el efecto de un bajo nivel de oxígeno en sangre, con posible daño en tejidos. Incluso personas que habitualmente no roncan, pueden hacerlo si han estado bebiendo. Roncadores sin apnea pueden mostrar síntomas si han estado bebiendo. Los efectos de la resaca – atribuidos al esfuerzo del cuerpo para metabolizar el alcohol – a menudo son en parte causados por la alteración de la respiración durante el sueño.

Estudios detallados de EEG durante el sueño muestran que el alcohol interfiere de forma distinta en la primera mitad de la noche y en la segunda.
(http://www.nature.com/npp/journal/v20/n3/full/1395251a.html)

El alcohol suele metabolizarse rápidamente, así que a mitad de la noche la concentración de alcohol en sangre baja casi a cero. Los metabolitos están aún presentes y los efectos del alcohol persisten (de ahí las resacas). Pero el alcohol per se no afecta directamente a la estructura del sueño durante la segunda mitad noche. El malestar que se puede sentir al despertar durante ese periodo puede ser debido a la resaca o síndrome de abstinencia. Esto no quiere decir que el sueño elimine la borrachera o la ebriedad. De hecho estudios militares muestran que pilotos adultos jóvenes ven disminuidas sus capacidades motoras y su habilidad para volar cuando han estado bebiendo la noche anterior.

La dependencia del alcohol y los trastornos del sueño son frecuentemente comórbidos – se sufren los dos a la vez.
También la relación causal se da en el sentido opuesto; personas que no duermen bien por la noche y se sienten cansados por el día, pueden ser más propensos a beber por la noche.

Alcohol como medicina

Una encuesta en 1999 encontró que un 28% de insomnes en Estados Unidos usaban alcohol para dormir. Los insomnes son más propensos a beber antes de irse a dormir que las personas que concilian bien el sueño – el alcohol puede considerarse automedicación. El alcohol es un componente de preparados médicos de venta sin prescripción como Nyquil – en parte como mejor disolvente que el agua para los otros componentes y en parte porque el alcohol es un relajante y un depresor y los fabricantes saben que ayudará a algunos pacientes a conciliar el sueño. (Nyquil contiene un antihistamínico para ayudar a los pacientes a dormir toda la noche).

Conocida la capacidad del alcohol de acortar la latencia del sueño, los insomnes podrían optar por tomarse una copa antes de irse a la cama – automedicación con la bebida de su elección. Éste puede ser un arreglo ocasional, pero no es una solución duradera para la mayoría de la gente. El consumo habitual de alcohol puede desembocar en dependencia – no necesariamente alcoholismo, pero el cuerpo anticipa la bebida de cada noche – y el alcohol cambia el ciclo del sueño, que el cuerpo compensa – en alguna medida.

Sexo y alcohol y sueño

Hay evidencias de que, en general hombres y mujeres reaccionan de manera distinta al alcohol. Un estudio en mujeres adultas jóvenes muestra que el alcohol incrementa su periodo de sueño profundo, acortando la fase REM. Por otro lado los hombres experimentan una reducción en ambas fases de sueño profundo y REM cuando han bebido. Estas son tendencias muy generales y los individuos muestran grandes diferencias en sus reacciones.
Un estudio reciente muestra que el alcohol afecta al sueño MÁS a las mujeres que a los hombres.

Alcoholismo, rehabilitación y trastornos del sueño

Insomnio y alcoholismo ambos pueden ser crónicos y a menudo comórbidos.

Sueño fragmentado y dificultad para mantener el sueño son comunes en alcohólicos – tanto en  bebedores activos como en los que se están rehabilitando. Los problemas del sueño a menudo aparecen en personas que reducen su consumo de alcohol. Los alcohólicos en rehabilitación deben tener esto en cuenta. El insomnio es un síntoma del síndrome de abstinencia.
De hecho, el mal dormir y el malestar que conlleva se considera que es una de las principales causas de recaída en alcohólicos que intentan dejar la bebida.

Los cambios en la estructura del sueño y la aparición de trastornos del sueño pueden predecir la recaída de alcohólicos que han dejado la bebida. Los investigadores han documentado esta relación. Tal vez en el futuro un seguimiento en casa de los patrones de sueño pueda advertir a los alcohólicos en rehabilitación o a sus familiares de una posible recaída.
Dejar la bebida puede que no suponga una recuperación del sueño normal. El consumo crónico de alcohol daña la función de los canales de calcio en el tálamo, que es una de las partes del cerebro involucradas en la regulación del sueño. Un estudio de la Wake Forest University demostró que "el cerebro se adapta al consumo de alcohol a largo plazo y no regresa inmediatamente a un estado normal cuando se deja el consumo de alcohol."(http://www.eurekalert.org/pub_releases/2004-10/wfub-nfc101804.php)

 

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